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Crítica «Dick y Jane: Ladrones de Risa»

junio
22nd
member
alberto

1· Objetivamente:

Típica. Es el mejor adjetivo para esta nueva comedia norteamericana. Típica según los cánones de las comedias norteamericanas. Típica según el estilo característico de Jim Carrey, que se desenvuelve como pez en el agua en un papel hecho a su medida (por algo es productor del filme). Sólo el desenlace resulta un poco más original de lo habitual, pero sigue siendo tan previsible como que el protagonista se acabe viendo obligado a enfrentarse al villano de turno, interpretado en esta ocasión por Alec Baldwin.

Todo comienza cuando el bueno de Dick Harper (Jim Carrey), un eficiente empleado de una importante compañía de telecomunicaciones, es ascendido al cargo de vicepresidente para, al día siguiente, perder el ansiado puesto, junto al resto de la plantilla, por quiebra de la organización. Sólo el presidente McAllister (Alec Baldwin) parece haberse librado del escándalo. Es más, es el único que ha conservado la mayor parte de su fortuna. Por el contrario, la situación de Dick y su esposa Jane (Téa Leoni) no podía haber ido a peor: están endeudados hasta tal punto que se ven obligados a cometer innumerables robos para tratar de recuperar su estatus social. Pero cuando parece que están saliendo del hoyo, una acusación judicial, referente a la repentina desaparición de la empresa, les vuelve a poner contra las cuerdas. La única solución pasa por atracar al estafador de McAllister con la inestimable ayuda del que fuera su mano derecha, Frank Boscombe (Richard Jenkins).

Como se puede apreciar, se trata de un guión de lo más disparatado en el que se suceden todo tipo de situaciones ridículas, como que Dick se ponga a robar trozos de césped del vecindario para tratar de recuperar el de su parcela, completamente desmantelada a causa del embargo. Las muecas de Carrey serán, como de costumbre, el factor común a todas ellas, para bien de cierto público y horror del resto. Es una clase de humor sencillo y directo que no a todo el mundo agrada, pero que al menos abarca a un amplio rango de edades, cosa que no ocurrió con una de sus anteriores comedias, «Yo, yo mismo e Irene». «Dick y Jane: Ladrones de risa» se aproxima más al estilo de «Mentiroso compulsivo» o «Como Dios».

Finalmente, cabe destacar la música, realmente variada y acorde con las escenas. Desde pop y rock hasta clásica y jazz, el trabajo de Theodore Shapiro es digno de elogio no sólo por las partes compuestas por él sino por haber sabido realizar una selección tan buena de temas instrumentales y cantados.

«Dick y Jane: Ladrones de risa» es, en resumidas cuentas, una comedia entretenida pero que no aporta nada nuevo al género. No sorprende en lo más mínimo, ya que Jim Carrey se mantiene dentro de su estilo habitual, algo que no importará a su público, pero que puede dejar insatisfechos a quienes busquen algo más que un par de carcajadas.

· Subjetivamente:

Me gusta el estilo de Jim Carrey, pero tampoco me considero un fan. Por esta razón, la cinta me entretuvo pero poco más. No la considero de sus mejores filmes y prueba de ello es que sólo la he visto una única vez.


date Posted on: sábado, junio 22, 2013 at 12:01 am
Category Críticas de cine, Textos.
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